Durante el transitar de los días se ha hecho evidente que durante esta pandemia muchos negocios han cerrado u otros están por hacerlo, sin embargo, también existen aquellos casos en que otros subsistieron gracias al emprendimiento, al cambio de giro.

Muchos de los casos se dan por una situación en la que no quedaba de otra más que reinventarse para subsistir, pero hay otra razón, las personas y negocios se vieron obligados por que no existe una cultura del emprendimiento.

¿A qué nos referimos con cultura del emprendimiento?

Nos referimos al entorno social y cultural que favorece el desarrollo de proyectos emprendedores, o la renovación o reinvención de los ya existentes, y de las condiciones educativas, económicas y de oportunidades, entre otras, que estimulan la creación de objetivos e ideas.

Para entenderlo mejor es el identificar las oportunidades de negocio donde otros no la ven, para después organizar un plan de negocio y orquestar la puesta a punto con los recursos de los que dispone.

Sin embargo, en México como en América Latina no es un pensamiento muy desarrollado o arraigado, ya sea por las trabas gubernamentales, la cultura, la educación o por que las personas no se encuentran seguras de arriesgarse para emprender.

Es por esto que los emprendedores en nuestro país son aquellos que llevan la cultura del emprendimiento con ellos, son personas que están dispuestas a asumir riesgos, invertir recursos financieros y sobre todo su tiempo y una clara visión de lo que quiere.

Esto nos lleva a pensar que la mejor forma de incentivar la creación de empresas, de fomentar ideas es empezando con incentivar la cultura emprendedora en las escuelas, pero sobre todo a incentivar la capacidad de reaccionar de actuar, de cambiar.