El nuevo tratado de comercio entre México, Estados Unidos y Canadá tiene dentro de su contenido 34 capítulos y 12 cartas paralelas, donde algunas de las actualizaciones se presentan en el sector automotriz, el combate a la corrupción, entre otros.

En el tema del medio ambiente sostendrán paneles que garanticen la protección sin afectar el comercio o la inversión como solución a controversias, sin necesidad de que, como antes ocurría, solo sea a partir de acciones recurrentes.

Para el combate a la corrupción se encuentran medidas como, contar con autoridades independientes, persecución de delitos de soborno, enriquecimiento ilícito, medidas de promoción, corrección y cooperativas, entre otras.

La fiscalización tiene como puntos lineales la regulación de gestión de riesgos, la cooperación para la prevención, detección y combate de delitos aduaneros, armonización de procedimientos, así como de horarios en la medida de lo posible.

Tras una encuesta realizada por El Financiero entre el 26 y 27 de junio, a 410 adultos dentro de la República Mexicana, el 64% considera que la entrada en vigor del T-MEC puede beneficiar a la economía mexicana.

Por otra parte, el Gobierno de México, consideró que la entrada en vigor de este tratado “impulsará las actividades productivas y la creación de nuevos empleos”, en el mismo tenor la SHCP subrayó que “será un motor de relanzamiento de la economía mexicana”.

Representantes de diversos sectores industriales como la metalúrgica, maquiladora y manufacturera consideran que el T- MEC aumentará la competitividad del país, al tiempo que implementaran nuevos estándares de calidad.

Sin embargo, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), estableció que este tratado “no será un salvavidas”, esto debido a que desde antes ya existía una desaceleración, sumada a un estancamiento y recesión antes de la pandemia.